Testimonio: Preservación de la fertilidad

Cada vez son más las mujeres que, aunque no buscan el embarazo en este momento, no tienen duda de que les gustaría ser madre en el futuro y deciden preservar su fertilidad.
Hoy compartimos con vosotros el testimonio de una paciente de 29 años que gracias a esta técnica tiene la tranquilidad de saber que, cuando desee quedarse embarazada, cuenta con una posibilidad más.

Hace unos meses me noté un pequeño bulto en el cuello, fuí al médico, y después de algunas pruebas me diagnosticaron bocio multinodular además de la tiroiditis (inflamación del tiroides) que en ese momento estaba pasando. Casualmente, le comenté a mi ginecólogo todo lo que me había sucedido y me planteó la idea de vitrificar embriones puesto que esta anomalía del tiroides afecta a la fertilidad.

Cada vez que se produjera una inflamación del tiroides afectaría a mi reserva ovárica y esto podía producirse o no, quiero decir que, existe la posibilidad de que se repitan los episodios de tiroiditis y también de que no se repitan, pero ya no podía estar tranquila ¿qué pasaría si esos episodios se repitiesen? Tengo 29 años, soy joven y aunque no me planteo la maternidad a corto plazo, sí tengo la certeza de que quiero ser madre.

Fue todo muy rápido, mucha información en un período de tiempo relativamente corto pero necesitaba conocer todas las opciones y valorar qué quería hacer. Siempre parece que el futuro está muy lejano hasta que sucede algo así.

Mi pareja y yo empezamos a valorar seriamente la opción de vitrificar embriones y decidimos informarnos en Inebir. Llamé a la Clínica para pedir una cita y me informaron de que la primera visita era gratuita y debía llevar todos los informes médicos que tuviese puesto que la Doctora los iba a revisar para conocer mi caso.

Llegamos a la cita con un millón de preguntas y, con ayuda de todo el personal de Inebir, nuestras inquietudes se resolvieron y no dudamos en que era lo que teníamos que hacer.

Empecé el tratamiento, durante dos semanas tuve que estar viniendo diariamente a la Clínica para la realización de analíticas y ecografías, pero podía seguir llevando una vida completamente normal.

Foto: Martin Gommel

Foto: Martin Gommel

Después de aproximadamente 12 días, mi enfermera me dijo que ya estaba preparada para la punción, que sería 48 horas después. En quirófano estuve algo menos de media hora y unas cuatro horas en observación hasta que me dieron el alta y pude irme a casa. Ese día descansé y al día siguiente me levanté completamente recuperada. Me estuvieron informando durante unos días de cómo iban evolucionando los embriones hasta que, finalmente, se produjo la vitrificación.

Ni que decir tiene, por supuesto, lo cómoda que siempre me he sentido en Inebir, desde mi primera visita, pasando por el tratamiento y posterior punción. En todo momento me sentí arropada y cuidada, como en casa. Ahora sigo mi vida, con ese tema fuera de mi cabeza, pero con la seguridad de que el día de mañana si intento quedarme embarazada de forma natural y no puedo, tengo la opción de recurrir a un tratamiento de Reproducción Asistida.

Mi experiencia ha sido muy positiva y recomendaría a todas las personas que se puedan ver en un caso parecido al mío o decidan retrasar la maternidad, que se informen sobre la preservación de la fertilidad ya que gracias a éstas técnicas aumentan nuestras posibilidades de ser madre en el futuro.

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