Testimonio: Segunda opinión médica y vitrificación de óvulos.

Hoy compartimos la experiencia de una de nuestras pacientes, que vino buscando una segunda opinión médica y se quedó con nosotros. Nos habla también de su experiencia con la vitrificación de óvulos y la FIV.

Cuando llegué a Inebir fue buscando una segunda opinión médica, pues la que había recibido en otra clínica de fertilidad de Sevilla no me había convencido. Es más, psicológicamente me había hundido.

Con 36 años, empecé a informarme sobre la preservación de la fertilidad: Tenía pareja pero no teníamos aún planteamiento de formar familia y con mi edad y los antecedentes familiares (mi madre había tenido muchas dificultades para quedar embarazada) decidí buscar una clínica para preservar mis ovocitos.

A la primera que acudí, una de las más reconocidas y famosas, por su publicidad, ni me recibieron siquiera y por teléfono me dijeron que por mi edad era imposible realizar este tipo de tratamientos. A la segunda que acudí, sin referencias de pacientes, si me realizaron el tratamiento, que consistió en estimulación y extracción de ovocitos.

La sorpresa llegó al extraer los óvulos: Con la estimulación habían conseguido sólo 6, cuando en estos tratamientos se pueden llegar a obtener hasta 20. Algo pasaba en mi cuerpo y las respuesta que me dieron fueron muy vagas e imprecisas. Sólo me recomendaron realizar una preservación de embriones y hacerlo rápido porque corría el riesgo de no conseguir tener hijos.

Me sentí muy mal: Aún no me había planteado ser madre y me lo pusieron muy difícil. Y ni siquiera tuvieron en cuenta mi situación personal. No era el momento para mi y no tuve oportunidad ni soluciones reales.

Busqué otra clínica y a través de una amiga que había sido ya paciente del Dr. Navarro, pedí cita y una segunda opinión. Acudí con toda la información, análisis y datos de la otra clínica y nos recibió muy amable y lo mejor: Con ganas de escucharnos y entender nuestro caso. Y no sólo fue una visita, también me hicieron un reconocimiento ginecológico completo en ella.

Volvieron a repetirnos los análisis y me preguntaron por mis antecedentes familiares. Al reconocerme y estudiarlos, descubrieron una patología generada por una medicación que mi madre había tomado durante el embarazo y que al margen de la fertilidad, debía observar para evitar problemas de salud en el futuro. El doctor además me dio muchas referencias de Estados Unidos, donde esta estaba más analizada. Y encima, me dijo que no me preocupase, que no tendría problemas para ser madre.

Pasado un tiempo, cuando ya decidimos mi pareja y yo ser padres, me sometí a un tratamiento de fertilidad, y además, procedimos a utilizar los óvulos preservados de la otra clínica, que pudimos traernos sin problemas, con el apoyo y el seguimiento muy directo y profesional por parte del laboratorio de Inebir.
A la primera, nació nuestro hijo, que hoy ya tiene 3 años.
Foto: Tania Cataldo
Aún recuerdo como si fuera ayer el abrazo de la doctora cuando me confirmó el embarazo tras la exploración. Parecía que era mi hermana o alguien de mi familia por la emoción real que vivimos los tres: Mi marido, ella y yo en aquel momento.

Lo mejor de Inebir es la escucha activa. El interés por buscar soluciones y la empatía de todo el equipo.

Recomiendo cada día Inebir, pero sobre todo, recomiendo a quien le preocupe la fertilidad, que se informe y no se deje llevar sólo por la publicidad. Que busque en foros, en amigas que tengan ya experiencia real con otras clínicas. A día de hoy, se habla muy alegremente de la criopreservación y parece que es la solución para todas, pero es importante sentarse frente a un doctor o a una doctora y estudiar tu caso de forma personalizada.

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