“Una lucha que sabes cuando comienza pero no cuando termina”

Hace algunos días recibimos una carta de unos pacientes en la que nos contaban que, al final, todo había ido bien y nos agradecían que hubiésemos estado en este camino junto a ellos. Realmente, somos nosotros los que nos sentimos muy agradecidos cada vez que ponéis en nuestras manos vuestro sueño más preciado. Sabemos que, si la decisión de acudir a una clínica de reproducción asistida no suele ser fácil, el camino que a partir de ese momento se emprende tampoco lo es y, en muchas ocasiones, suele ser más largo y complejo de lo que habíais imaginado. Por ello, desde la primera visita a Inebir, todo nuestro equipo va a intentar que os sintáis acompañados en todo el proceso. Tanto vuestro ginecólogo/a como vuestra enfermera de referencia os podrán resolver todas las dudas que os vayan surgiendo y os irán indicando todos los pasos a seguir.

Sin embargo, sabemos que algunas veces lo que más os reconforta es estar en contacto con otras personas que estén viviendo o hayan vivido lo mismo. Por ello, compartimos con vosotros la experiencia de estos pacientes:

Caminamos de la mano

Supongo que esta historia comienza como cualquier otra de las que llegan a Inebir cada día… Después de un tiempo intentando ser padres sin obtener el resultado esperado, comenzamos a indagar y finalmente llegamos a Inebir, ¡bendito día en el que decidimos pedir cita en la clínica!
Nuestra historia no ha sido fácil, ha sido larga y complicada, con baches en el camino, piedras que hemos ido echando de lado y hemos seguido caminando… A veces con más fuerza, otras veces con menos, pero siempre nos hemos sobrepuesto de cada caída y nos hemos levantado… Al final, la vida es eso ¿no?

Foto: Kalle Gustafsson

Foto: Kalle Gustafsson

Este relato no tiene otro motivo que el de agradecer infinitamente a Inebir habernos ayudado a hacer realidad nuestro sueño. Nuestra pequeña Victoria ya está en el mundo, llegó para enseñarnos un millón de cosas, entre ellas, su fortaleza, sus ganas de vivir y, sobre todo, que nunca jamás hay que perder la esperanza.
No fue un embarazo fácil, tuvimos que acudir nuevamente a Inebir que, sin duda y como era de esperar, estuvieron acompañándonos una vez más en un momento delicado. El Dr. Navarro y María de Gracia nos dieron todo su apoyo y nos cogieron de la mano hasta que pudimos ver la luz al final de un túnel que no estaba en nuestros planes una vez más.
Hoy puedo decir que, gracias al equipo de Inebir, somos una familia de tres. El nombre de nuestra hija es buen ejemplo de lo pasado de lo pasado y de su personalidad; con lo pequeñita que es, es una luchadora nata, una niña preciosa llena de salud y vida.
Agradecemos de por vida a todo el Equipo de Inebir, a los profesionales que están (y a otros que ya se fueron) que nos hayan ayudado en esta lucha, que sabes cuándo comienza pero no cuando termina, por convertirnos en padres y por hacer realidad un sueño por el que volveríamos a luchar cuantas veces hiciera falta pero siempre a vuestro lado. Gracias a todos por ser un equipo tan humano, por vuestra humildad, discreción, cariño y sinceridad en esta carrera de fondo que decidimos compartir con vosotros. Una vez más, ¡gracias!
Una familia de tres, feliz y luchadora.


Si has sido paciente de nuestro centro y te gustaría ayudar a otros pacientes compartiendo tu experiencia en Inebir, escríbenos un email con tu testimonio a comunicacion@inebir.com

 

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