Hematomas en el primer trimestre de embarazo

Los hematomas uterinos son un acúmulo de sangre dentro de la cavidad uterina, ocurridos en el transcurso de un embarazo, situados normalmente entre el corion o placenta y la cara interna del útero.
Suelen ocurrir con mayor frecuencia en el primer trimestre, aunque también pueden suceder en estadios más avanzados de la gestación, presentando otro tipo de complicaciones.
Son también más frecuentes en pacientes sometidas a tratamientos de reproducción asistida (22,4%) que en embarazos espontáneos (11%).
Son la principal causa de metrorragia (sangrados anormales) en el primer trimestre de embarazo, sin embargo, a veces cursan sin ningún tipo de sangrado.
Si existe sangrado, este suele ser muy variable en color y cantidad. En cualquier caso, siempre que haya un sangrado durante el embarazo, se recomienda contactar con su centro médico.
En general desaparecen solos, sobre todo si su tamaño es pequeño o moderado.

¿Cuál es su causa?
En la mayoría de los casos el origen es desconocido. Se trata de un sangrado de baja presión y de origen materno, como consecuencia de la rotura de vasos del espesor placentario.

Foto: Ragnhildur Guðrún

¿Cómo se diagnostican?
Habitualmente se visualizan ecográficamente como imágenes anecoicas en el borde placentario. No siempre se visualizan, ya que puede haber una hemorragia y la sangre ser expulsada a través de la vagina, por lo cual no ser visible en el momento de la ecografía. Si el hematoma es visible, su ginecólogo probablemente tome medidas del hematoma para ir siguiendo su evolución.

Si me diagnostican un hematoma placentario, ¿cuál es el pronóstico para mi embarazo?
Los hematomas más frecuentes en el primer trimestre de embarazo suelen ser los hematomas subcoriónicos. La mayoría de estos hematomas, aproximadamente un 70% de ellos, desaparecen de forma espontánea sin ninguna repercusión para el embarazo, incluso aunque exista sangrado.
Sin embargo, un 10-15% de estos hematomas se han relacionado con abortos espontáneos del primer trimestre. El riesgo de aborto aumenta con la edad materna y el tamaño del hematoma, cuanto mayor sea el mismo, mayor es el riesgo de aborto. Se considera el tamaño de los hematomas con respecto al tamaño del saco gestacional. Si el hematoma ocupa menos del 20% del tamaño del saco, se considera pequeño; si ocupa más del 50%, se considera de gran tamaño.
Si el hematoma está localizado a nivel supracervical, suele tener muy buen pronóstico, sin embargo, su clínica suele generar mucho temor a la paciente, ya que producen un sangrado llamativo que se elimina a través de la vagina.

¿Cuál es el tratamiento para los hematomas?
No existe tratamiento para los hematomas. En los casos en los que aparezcan se recomendará:
• Reposo relativo (Puedes levantarte, andar por casa y hacer cosas, pero tienes que llevar una vida muy relajada. Este tipo de reposo permite que realices tareas livianas, pero no mucho más.) o absoluto (Debes estar en la cama o en el sofá, tumbada, sin levantarte salvo para lo imprescindible, como ir al baño), dependiendo del riesgo en función de su tamaño y su localización.
• Abstinencia sexual
• Controles ginecológicos cada 1 o 2 semanas, dependiendo de cada caso, hasta que haya pasado el riesgo.
• Realizar cambios en la medicación, a criterio del ginecólogo.
• Evitar el estreñimiento

En resumen, los hematomas del primer trimestre de embarazo tienen un pronóstico favorable en el 70% de los casos, sobre todo si su aparición es precoz y dependiendo de su localización y tamaño. Pueden cursar con o sin sangrado, que puede variar en color o cantidad.

Si existe un hematoma y no has presentado ningún tipo de sintomatología, no debes preocuparte, ya que podremos diagnosticarlo de forma precoz en la primera ecografía que realizamos en Inebir en torno a la semana 7 de gestación, por lo que se podrán tomar las medidas descritas de forma prematura.

Si antes de tu ecografía de control, presentas algún tipo de sangrado debes ponerte en contacto con nosotros, para que podamos atenderte y orientarte respecto al motivo del mismo y valorar si precisas atención médica.

No es necesario alarmarse sin motivo, no todos los sangrados son peligrosos. La hemorragia podría deberse, por ejemplo, a la inflamación del cuello del útero, un problema bastante común en el embarazo, sobre todo en pacientes que tienen un tratamiento con progesterona vaginal, y que no compromete la evolución de este.

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