¿Merece la pena realizar un estudio de aneuploidías en embriones (PGT-A)?

En los últimos años la aplicación o no del estudio de aneuploidías en embriones (PGT-A) está creando controversia entre profesionales por las diferentes opiniones que genera.

Un estudio de aneuploidías permite determinar si los embriones estudiados presentan alteraciones en el número de cromosomas que puedan dar origen a los temidos abortos del primer trimestre o a síndromes cromosómicos como el Síndrome de Down.  Estos estudios se realizan habitualmente en las pruebas prenatales a partir de la semana 10-12 de embarazo pero, ¿podría ser interesante mirarlo en los embriones para asegurar un embarazo perfecto?

Foto: Gabriel Trujillo Escobedo

Existe una divergencia de opiniones respecto a esta prueba que se conoce como PGT-A: por un lado están un grupo de científicos y laboratorios que realizan estos diagnósticos genéticos en embriones que ensalzan sus virtudes, y por otro, destacan algunos científicos que dicen haber constatado una merma en el número de embarazos y niños nacidos en pacientes que han optado por un PGT-A. A continuación exponemos las conclusiones de estos últimos, que han sido publicadas en prestigiosas revistas científicas:

  1. El grupo del profesor Rosenwaks (Weill Cornell Medical College de Nueva York, 2016) publicó un análisis en el que se observaba que en mujeres menores de 35 años, la tasa de implantación de sus embriones es de un 50% independientemente de que se realizara un PGT-A o no, lo que sugiere que para una mujer menor de 35 años, el PGT-A no incrementa sus posibilidades de embarazo.
  2. El Dr. Paulson (Keck School of Medicine of the University of Southern California, 2020) publicó una revisión en la que pone de manifiesto que las mujeres entre los 35 y 42 años que realizan PGT-A sufren una pérdida del potencial de implantación de sus embriones que oscila entre un 30-40%. Esto según el autor, podría deberse a dos factores: la merma que provoca la biopsia embrionaria en la capacidad de implantación que tiene el embrión sumado a los resultados falsos-positivos inherentes a la técnica.
  3. Un estudio de varios grupos dirigido por el Dr. Capalbo (2019) describe una disminución del 5% de niños nacidos en parejas que realizan PGT-A.

De todos estos resultados, se concluye que el PGT-A parece no aportar ningún beneficio a las mujeres menores de 35 años; podría aportarlo a las mayores de 35 si no redujese un 30-40% la  tasa de implantación embrionaria. Por tanto, sería contraproducente para lograr un embarazo y por tanto, el nacimiento de un hijo.

Los distintos estudios conceden una posible ventaja en mujeres menores de 35 años con defectos en su cariotipo (o el de su pareja) que tendrían un número reducido de embriones cromosómicamente equilibrados, pero se esperaría una buena supervivencia a la biopsia embrionaria, lo que en principio ayudaría a conseguir un embarazo con niño nacido sin tener que padecer múltiples abortos previos.

 

 

 

Fuentes:

Kang H-J, Melnick AP, Stewart JD, Xu K, Rosenwaks Z. Preimplantation genetic screening: who benefits? Fertil Steril 2016;106: 597–602.

Paulson RJ. Hidden in plain sight: the overstated benefits and underestimated losses of potential implantations associated with advertised PGT-A success rates. Human Reproduction 2020, Vol 35, No 3, pp. 490-493

Somigliana E, Busnelli A, Paffoni A, Vigano P, Riccaboni A, Rubio C, Capalbo A. Cost effectiveness of preimplantation genetic testing for aneuploidies. Fertil Steril 2019;111:1169–1176.

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